Como resultado de un largo período de ocupación árabe, la influencia de la lengua, la cultura y la espiritualidad islámicas está profundamente arraigada en la historia y la cultura de gran parte de la península ibérica, al igual que las huellas dejadas por las culturas celta y judía. Estas influencias están tan presentes entre nosotros que, la mayoría de las veces, ni siquiera somos conscientes de su pervivencia ni de su lejano origen. A través de estos cuartetos poéticos de carácter místico, la obra nos muestra de una forma singular que el sufismo constituye una herencia espiritual que aún permanece viva entre nosotros: un legado procedente de figuras como Ibn Qasi y Al-Mutamid, entre otras, y del gran Ibn Arabi, todas ellas vinculadas al Gharb al-Ándalus. Este libro de Munássir Ebrahim constituye una inesperada puerta de entrada a semejante depósito de raíces, a una memoria de siglos que no solo reside en nuestra herencia genética, sino también en aquello que se transmite de padres a hijos, de maestros a discípulos, de boca en boca y de generación en generación. Es como otra clase de sangre que se derrama en el alma, fluye y permanece.