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Homilías
Es preciso regresar una y otra vez a las fuentes que alimentan la entraña mística del cristianismo. Por esa razón, autores antiguos como Juan de Dalyata prestan un servicio impagable a la Iglesia que peregrina en la historia. Quizá sorprenda que este monje solitario, habitante de las cordilleras del Kurdistán, termine siendo más contemporáneo a nosotros que muchos maestros actuales de espiritualidad. Y no a causa de su exotismo, sino por haber entendido que la genuina vida cristiana tiene que ser a la vez verdaderamente humana y realistamente divina. Como ocurre con otros grandes maestros espirituales de su tiempo baste citar a Isaac de Nínive o a Yauseph Hazzaya, la clave de su perennidad reside en que conecta con los anhelos de quienes buscan la misericordia de Dios tras haber vislumbrado los abismos de sus propias debilidades y pecados. Sólo entonces cobra sentido su invitación apasionada a esperar con inquebrantable paciencia a que se abran las puertas del corazón para permitir que entre en él la belleza de Dios manifestada en el Rostro de Cristo. Juan de Dalyata fue un monje siro-oriental del siglo VIII. La mayor parte de su vida eremítica discurrió en las elevadas montañas de Bet Dalyata (Kurdistán), donde compuso numerosas cartas y homilías que atesoran una buena parte del legado de la más alta espiritualidad cristiana.
- paginas
- 304
- encuadernacion
- RUSTICA
- espesor
- 17
- colección
- ICHTHYS
- altura
- 210
- ancho
- 140
1 Artículo
9788430122912
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